26.1.12

Fondant de nubes casero

¿Qué tal? Yo estoy cansadita hoy pero he pensado dar una receta nueva : fondant de nubes casero.
Dependiendo del trabajo que vaya a hacer o, especialmente, del tiempo del que disponga, utilizo fondant casero o comprado.


Lo cierto es que sale aproximadamente al mismo precio. La diferencia fundamental es la textura (según se utilice azúcar glas casero o comprado) y el color. Dependiendo de la marca de nubes que se utilice, así de manejable será. Se conserva igual que el comprado pero sabe diferente. Para muchos está bastante más rico.

El problema con el casero radica en el color. En España es muy difícil encontrar nubes blancas. Suelo comprarlas en el extranjero. Cuando no me quedan, corto las de Mercadona por la mitad. Utilizo la mitad blanca para colores que no llevan rojo y la rosa para todos los demás. El problema que tengo con estas nubes es que contienen tanto trazas de leche como de frutos secos por lo que mis hijos no las pueden tomar.

Estas no sirven.
El fondant hecho con nubes Miguelañez rosas me resulta más fácil de modelar que el de Mercadona, pero sólo sirve si el color que se esté buscando lleva rojo. Hace falta salpicar muy poca agua con éstas (las de hacendado requieren 1 cucharada de agua por cada 100g aprox). Miguelañez tiene unas nubes blancas. Éstas no sirven (no me preguntéis por qué). Se queman y es un asco sin nombre limpiarlo después. Lo digo por experiencia.

Recomiendo utilizar colorantes en gel en lugar de líquidos ya que por poco que se añada, el agua va a hacer mucho más difícil trabajar la masa. Hará falta mucho más azúcar del que en principio se requiere.

Ingredientes:

Nubes (Hacendado o Miguelañez rosas)
Azúcar glas
Margarina, mantequilla o Crisco
Colorante en gel (opcional)

Los ingredientes no son difíciles de encontrar excepto el Crisco que es una grasa vegetal blanca translúcida. En España sólo lo he encontrado en tiendas especializadas pero el otro día lo encontré en un super en Panamá y me traje 2.4kg por prácticamente lo mismo que me había costado un bote de 400g aquí unas semanas antes.

Comencemos:

Hará falta el doble de azúcar que de nubes en peso (por ejemplo, por 100g de nubes, necesitaremos 200g de azúcar). No recomiendo usar más de 200g de nubes cada vez. Es preferible ir mezclando el fondant en pequeñas cantidades ya que será más sencillo conseguir una masa homogénea.


Ponemos las nubes en un recipiente apto para microondas. Si utilizáis Crisco, es conveniente untar el bol para evitar que se pegue. La margarina y la mantequilla darán un tono amarillento al fondant así que cuanto menos se utilice para el blanco, mejor (para verdes o amarillos da igual).

Salpicamos las nubes con unas gotitas de agua y las metemos en el microondas. Yo las caliento de 15 segundos en 15 segundos a 180W para evitar que se quemen. Seguimos revolviendo y calentando hasta que se derritan por completo. Éste es el momento de añadir el colorante. Me salto este paso porque lo quiero blanco.





Por cierto, en cuanto al colorante, tiñe las manos. Cuesta muchísimo limpiar la piel después por lo que lo mejor es usar guantes hasta que se haya incorporado completamente a la pasta y ya no pringue.

Ahora empezamos a incorporar el azúcar poco a poco y seguimos removiendo. Cuando nos sea imposible seguir removiendo con la cuchara es hora de pringarse en serio. Nos damos una capita fina de Crisco (o margarina) en las manos, echamos el azúcar sobre la superficie de trabajo, cubrimos con azúcar la pasta y a amasar. Seguimos amasando hasta que se incorpore todo el azúcar.



Seguimos amasando y amasando hasta que la masa ya no esté pegajosa. Si hace falta más azúcar, lo añadimos, aunque sea más de lo que inicialmente habíamos calculado.
















Cuando hayamos terminado, cubrimos la masa con una capita muy fina de Crisco y la envolvemos en film. Supuestamente hay que dejarlo reposar 24h en la nevera. A veces la dejo, a veces no. No he notado ninguna diferencia.



Pues, ya está. Podemos usar esta masa para cubrir la tarta o para modelar figuritas. Se conserva perfectamente en la nevera durante semanas e incluso meses. Cuando vayamos a usarla, la sacamos de la nevera, dejamos que alcance temperatura ambiente y amasamos hasta que vuelva a estar elástica y manejable. Si está demasiado dura para amasar, al micro de 15s en 15s hasta que podamos trabajarla con facilidad.

Éste fondant también se puede transformar en gum paste con un poco de gum tex y glicerina. De esto hablaremos en otro momento.

El domingo mi marido y yo celebramos nuestros cumpleaños. Mi intención es hacer una tarta friki para la ocasión.  Lo malo es que llegué ayer de Buenos Aires con un trancazo espectacular y me encontré con que los dos críos estaban malitos también. Si no es una cosa, es otra. El caso es no tener tiempo nunca para nada.

Eso es todo por hoy. Saludos.





22.1.12

Tarta castillo de princesas (III)

Hola otra vez.
Hoy no tengo tartas nuevas que enseñar. Lo que voy a comentar son los problemillas con los que me encontré al elaborar la tarta "castillo de princesa". Mi objetivo es que, si os animáis a crear una tarta parecida a esta, no repitáis los mismos errores que yo cometí.


Como siempre, me faltó tiempo y la tarta quedó sin acabar. A simple vista parece que está bastante bien pero si os fijáis en las torres vereis que les falta el borde escalonado que hubiese ocultado la unión entre los cilindros y los conos, detalle importante ya que no hubiese dado tanta sensación de ñapa apresurada y amontonada. Se lo coloqué al perímetro superior de las tartas con mucha dificultad y un poco chapuceramente pero de haberme puesto con las torres, estaría todavía en ello.




Digo chapuceramente porque lo ideal es que cada borde hubiese sido una única tira de fondant con una única junta oculta detrás de cualquiera de las torres. En lugar de eso, son dos tiras con las juntas donde me pillaron. Y os preguntareis ¿por qué? Pues, simplemente,  porque no me daba tiempo. Parecía más sencillo de lo que fue. Hice un primer intento con una única tira pero me hacía falta una tercera o incluso una cuarta mano. Se caía constantemente y tenía miedo de manchar lo que ya estaba hecho. Por no hacerlas excesivamente gruesas para que no quedaran bastas me encontré con que no se sostenían verticalmente así que coloqué palillos por la parte interior para que sirvieran de soporte mientras se secaban. El resultado, un borde ondulado. La solución a este problema, pues no sé. Se aceptan sugerencias.


Tampoco tuve tiempo de colocar las perlitas que aparecen en la tarta original. Había comprado perlitas blancas muy similares a las de la foto pero al ver lo que tardé en ponérselas a las puertas, decidí que ese detalle se suprimiría. Como podéis observar, hay un pegote considerable de pegamento comestible debajo de cada perlita. La próxima vez usaré royal icing bastante espeso para pegar las perlas. Es como cemento, pero dulce.


Más cosas. Me costó mucho crear los cilindros y como temía que se desmontaran, en un primer momento los tumbé mientras se secaban. Quedaron ligeramente planos por un lado y, lo peor, al ponerlos de pie ya casi secos, se inclinaban. Uno se inclinaba tanto que no fui capaz de pegarlo al muro y acabé metiendo una mariposa por debajo, a modo de cuña, como último recurso. Aunque estaba previsto que no quedaran perfectamente verticales  (mi idea era haber puesto un borde de vegetación variada para tapar los posibles apaños de último minuto) no me imaginé que pudiera quedar tan inclinado. Esto me da una idea de porqué hay tanta nubecita tan mona como base de la tarta original.

mariposa-cuña

Ahora hablemos de ese verde de la base, ese verde que hace daño a los ojos. ¿Por qué ese verde tan horripilante? 
La tarta que yo había imaginado era un hermoso castillo en un bosque encantado. Había árboles, arbustos y muchos animalillos que no estarían a escala (más que nada porque no se verían). Había hasta un estanque con ranitas. Todo ello taparía la mayor  parte de la superficie y el efecto del verde chillón apareciendo entre todos los adornitos crearía un contraste espectacular. Perdí mucho tiempo modelando estas figuritas tan entrañables (mariquitas, ranas, abejas,un par de ardillas, flores, manzanas, arbustos, etc). Para variar, me faltó tiempo y no pude pintarlas. Como no las iba a plantar sin color, se desecharon. Al suprimir la decoración de la base, una de dos, o forraba de nuevo la base (con la consiguiente pérdida de material y tiempo), o utilizaba  la que tenía dejando a la vista esa tonalidad  tan espantosa. Por necesidad no me quedó otra que utilizar la base que estaba ya pintada y seca.

De momento, casi todos las dificultades que me surgieron se podrían haber solucionado con paciencia y, sobre todo, más tiempo. Podría haber preparado la decoración de la base con antelación y no la noche antes de la fiesta de cumpleaños. Ese tiempo que malgasté se podría haber empleado en terminar las torres. ¿Qué se le va a hacer? A ver si aprendo. Que siempre me parecen las cosas muy fáciles, y luego no lo son.

Por último, me queda comentar lo que para mí fue el error más grave. Aunque no produjo un efecto catastrófico en cuanto al resultado, sí me hizo recordar que esto de decorar tartas es más un arte que una ciencia y que hay que tener más confianza en la imaginación, creatividad y habilidades que todos poseemos.

Si leísteis el post "Tarta castillo de princesa I" (aquí) recordareis que la idea era que hubiera 8 torres, 4 altas en el piso de abajo y otras cuatro más bajas en el de arriba. ¿Por qué sólo hay una en el de arriba?
Diréis que por falta de tiempo una vez más. Pues no, porque ya estaban hechas y tanto me daba pintar tres más que menos. Resulta que no cabían. Así es, tanto medir y medir y diámetro por aquí y radio por allá y escuadra y cartabón y compás y ... Al final, una pérdida de tiempo monumental hacer las plantillas siguiendo el tutorial al pie de la letra. ¡El ojímetro! Instrumento fundamental que olvidé emplear a la hora de planear esta tarta y de cortar la pieza superior. Instrumento que he empleado con mucha frecuencia a lo largo de mi vida y que aún no me ha fallado.

No me volverá a suceder. De ahora en adelante, no comenzaré ningún proyecto nuevo sin tener este aparato indispensable adecuadamente calibrado y en perfecto estado de mantenimiento. El mío, además, lleva incorporado una calculadora de margen de error automática, que viene muy bien en estos casos. Para los que no tengan un ojímetro tan sofisticado como el mío ya explicaré la técnica "cuenta de la vieja" más adelante, que puede sacarnos de más de un apuro.

Ya se me ha pasado el disgusto pero en aquel instante, al ver que no cabían las cuatro torres del piso superior, casi me estalla la cabeza. En un primer momento, decir que se me quedó cara de haba no describe ni de lejos la realidad. Fue algo así. Después fue algo como esto y finalmente pasé a esto. Cuando me hube tranquilizado y pude reflexionar sobre lo sucedido, llegué a la conclusión de que realmente no hay mal que por bien no venga.  Errando se aprende. El mayor error que he cometido a lo largo de la elaboración de esta tarta es haberme ceñido tan estrictamente a las instrucciones del tutorial de Kathy Moore.
Ella es una profesional de esto de las tartas y sin duda sí posee la técnica y la experiencia necesaria para ejecutar un trabajo tan escrupulosamente preciso. Yo no. Soy una principiante. Puedo darme con un canto en los dientes de que el resultado fuera satisfactorio. Olvidé que la teoría es una cosa y la práctica otra. No me sucederá de nuevo.Al fin y al cabo, este blog pretende ser un "laboratorio" de tartas.
Seguiré experimentando, a veces con éxito y otras sin él pero espero que me acompañeis.

Un saludo y recordando las palabras del Maestro Yoda :

"Imposible, nada es. Difícil, muchas cosas son."

Un trozo de tarta tú me darás.

16.1.12

Tarta castillo de princesas (II)

Así quedó la tarta de Sofía


El viernes preparé los bizcochos, de chocolate a la naranja, que es el preferido de mis hijos.

Básicamente es la misma receta de bizcocho de naranja de la thermomix, pero añadiendo unos 60g de chocolate en polvo sin azúcar. Yo suelo utilizar el de la marca Valor o el de Mercadona. Queda pendidente para otro día.

Una vez se ha desmoldado el bizcocho, hay que dejarlo enfriar. Tiene que estar frío, no templado, ya que si no, al nivelar, acabaremos con migas por todas partes y probablemente se nos rompa. Soy bastante impaciente y ha costado que me entrara esto en la cabeza pero os aseguro que es fundamental. El bizcocho tiene que estar frío.


Siempre monto los bizcochos sobre bases finas de cartón. Así son más fáciles de manipular y no corremos el riesgo de que se nos rompan. Hoy no ha hecho falta ya que ha quedado bastante igualado.

Con un cuchillo bien afilado los nivelamos. Ahora damos una capa de icing a cada uno y a enfriar otra vez. Lo mejor es meterlo en la nevera de 30 a 45 min. Pasado este tiempo, damos una segunda capa que debe quedar tan lisa como nos sea posible. Cuanto más lisa quede, más bonita resultará la tarta.

Para el icing mezclo unos 300 g de margarina a temperatura ambiente con 1 1/2 tazas de azúcar glas. Añado un poco de extracto de vainilla para dar sabor. El motivo de utilizar margarina en lugar de mantequilla es la alergia a la proteína de la leche que tiene mi hijo.

Problemas que da esta receta, pues para empezar, es amarilla. Por mucho extracto de vainilla transparente que se utilice, siempre queda amarilla. Para colores oscuros no importa , pero los rosas quedan naranjas, los azules quedan verdosos, etc.

Otro problema es la textura y consistencia. En estas proporciones es ideal para cubrir la tarta pero tarda mucho en endurecerse. Además, el aspecto no queda igual que las de mantequilla.

Después de estropear muchos icings, me he dado cuenta de que es fundamental que la margarina esté a temperatura ambiente. De lo contrario, el resultado es un auténtico asco.  Ahora ,por fin, ya me sale medio decente. Siento no tener fotos para mostraros los desastres que he mezclado con anterioridad.

Resumiendo, utilizad mantequilla si podéis.Además, la receta con mantequilla se puede diluir con leche en caso de que quede demasiado espesa. Con margarina, sólo queda bien al diluir si se utiliza corn syrup (transparente con un tono ligeramente amarillento) o sirope de arce (que directamente es marrón).

 Bueno, cubrimos las tartas de icing:



Ahora, a la nevera. Mientras, vamos preparando el fondant para cubrirlas. Hay que amasarlo y dar la textura que vayamos a utilizar. En este caso, piedras igual que las torres.

No tengo fotos de todos los pasos intermedios porque se hacía muy tarde y temía no poder terminarla, que es finalmente lo que ocurrió.

Os dejo las fotos de la tarta terminada y otro día os cuento más sobre la elaboración de la tarta y su decoración posterior. Sobre todo serán los problemas inesperados con los que me encontré.

Como ya he dicho, quedó sin acabar. El elemento más importante que faltó fue el borde escalonado que debía cubrir las juntas de las torres. Para la siguiente.

Aquí dejo las fotos y me despido.

Muchas felicidades Sofía. Te queremos muchísimo.










Cupcakes de chocolate

14.1.12

Tarta castillo de princesa (I)

Hola a todos. Llevo bastantes días sin escribir pero entre fiestas, cabalgatas y trabajo no he tenido ni tiempo ni ganas.

Hoy, viernes 13, es el cumple de mi hija Sofía. Ya son tres añazos. Este año le ha costado decidirse por el tipo de tarta que quería pero finalmente ha elegido un castillo de princesas. He visto varias y creo tener claro cómo va a ser.

Ayer empecé con las torres ya que tardarán en secar. Espero que con tres días sea suficiente ya que lo celebramos el domingo.
Tarta creada por Kathy Moore

Aquí encontrareis el tutorial que estoy siguiendo. No voy a copiar la tarta exactamente aunque espero que el resultado sea igual de bonito. Ésta es la original. No tengo pensado modelar figuritas, pero ya veremos a cuánto me da tiempo.

Había pensado usar fondant de nubes casero, pero no me da tiempo así que he comprado fondant blanco. Queda pendiente para el próximo castillo de princesas. Creo que quedará mejor porque no resulta tan liso como el industrial simulando la textura de la piedra con mayor autenticidad.

Los pasos de ayer:
  1. Preparar las plantillas.
  2. Preparar los cilindros y conos de cartón que servirán de soportes mientras se secan las torres.
  3. Dar textura al fondant.
  4. Cortar y montar las torres.
1. Las plantillas:

Siguiendo las instrucciones que os he dejado en el enlace anterior vemos que hay que preparar plantillas para 2 tamaños de torres y 2 tamaños de conos. (No sé si voy a sustituir la torre central por otra cosa, o si la añadiré al final, o si será de tarta en lugar de hueca, o si la dejaré tal cual , o ...)

Las torres altas serán rectángulos de 13.5 x 12.5 cm y las bajas 9.5 x 10.5 cm. Hará falta crear un cilindro de cartón por torre que sirva de soporte para que se sequen con la forma deseada.
Las plantillas de los conos son cuartos de círculo de 9 cm de diámetro y 6.5 cm respectivamente. También harán falta 4 conos de cada tamaño.

Por último, las tapas de las torres, que serán 8 círculos. 4 de 5 cm de diámetro y otras 4 de 3.5 cm.



2. Preparar cilindros y conos:

Pues no tiene misterio. Igual que en pretecnología en el cole. He forrado los soportes con papel para hornear.

3. Dar textura al fondant:

Yo he utilizado estas hojas de impresión texturizadas, que fueron un capricho, pero se puede hacer perfectamente con un palillo ligeramente humedecido. El problema del palillo es que probablemente se eternice una, ladrillito a ladrillito, y para cuando estuviera acabado, el fondant se habría quedado seco y sin posibilidad de darle forma de cilindro o cono.

4. Cortar y montar las torres para el secado:

Para las ventanas he utilizado un cortador de corazón corriente y moliente. Efectivamente, como dice el tutorial, hay que cortar las ventanas una vez hayamos montado las torres en los soportes. De lo contrario, la ventana se deforma.

Hay que tener cuidado de que al humedecer las juntas no se moje también el soporte, ya que el fondant se quedaría pegado al papel de hornear y sería un desastre. Como no tendré tiempo de rehacerlo, he dejado una pestañita bajo cada junta para asegurarme de que no quede pegado.

Esto parecía más fácil de lo que ha sido en realidad. Lo más difícil son los conos. Me ha costado varios intentos hasta que le he cogido el tranquillo. Aún así, no estoy totalmente satisfecha con el resultado de las juntas.















He hecho un par de los pequeños de más porque así tengo para hacer pruebas de color y si alguno se pega, tendré con que sustituirlo.


Después de mucho trabajo, éste es  el resultado:






Mañana por la mañana haré los bizcochos. Por la tarde montaré la tarta y la decoraré. Si no acabo, aún me quedará el domingo por la mañana.

Muy buenas noches y hasta pronto.