6.2.12

Galletas de Jengibre (II)



¡Hola a todos! Escribo desde ... México, ¡otra vez! Y es la tercera vez en dos meses. Al menos hay wifi y tengo oportunidad de colgar estas fotos.

Bueno, las galletas salieron bastante bien. Prueba de ello es que no duraron ni tres días. No llegué a decorarlas todas porque hubo dificultades. Resulta que después de mezclar el royal icing me encontré con que no tenía bolsas para la manga pastelera. Estuve a punto de hacer un apaño con bolsas de congelación pero al final decidí usar las botellitas y las decoré lo mejor que pude. Por este motivo no hay tutorial y queda pendiente para más adelante.

La decoración no es muy elaborada pero queda mona. Pensé que quedarían bastante peor por lo que no me molesté en mezclar más colores. Os dejo unas fotos de lo que se pudo hacer con las botellitas. También os dejo un par de ejemplos de chapucilla hecha con prisas y sospechando que la consistencia del icing no es la  adecuada (sospecha que quedó confirmada).



Si hubiese mezclado un tono más oscuro de azul o naranja en lugar de blanco estarían más vistosas. Es buena idea hacer un diseño previo o al menos planear más o menos qué se quiere hacer con antelación. Éstas están decoradas "sobre la marcha" y posiblemente sean algo aburridas.



No estaba muy inspirada y creo que se nota en la siguiente tanda de galletas.


 Por último, os dejo un par de ejemplos de "galleta chapuza". El icing estaba demasiado líquido y "sangró". No hubiesen quedado mal del todo si hubiese hecho una muestra sobre el papel de hornear antes de aplicarlo. No obstante, el sabor no quedó afectado.



Próximamente colgaré un par de post sobre la tarta que hice para celebrar el cumple de mi marido y el mío. Tengo media tarta en el congelador aún porque no lo llegamos a celebrar. Estuvimos todos pochísimos el día que teníamos pensado celebrarlo así que se canceló. Este invierno llevamos ya dos gastroenteritis y un supervirus  (que suponemos ha sido la gripe de este año) y , según Phil la marmota, aún nos quedan seis semanas más hasta la primavera. ¡A ver si sobrevivimos!

Un saludo y hasta pronto.



1.2.12

Galletas de Jengíbre (Gingerbread Cookies)


¡Hola de nuevo!

Hoy os traigo la receta que empleo para mis galletas de jengíbre. Es una petición de mi amiga Ruth. Me hubiese gustado haberla colgado antes pero hemos estado todos muy malitos. Perdón por el retraso y gracias por tus ánimos y tu interés.

Hay muchas recetas en internet y todas son muy parecidas. Yo sigo básicamente la que aparece aquí. La diferencia principal es que sustituyo la melaza por sirope de arce (maple syrup) y que utilizo margarina en lugar de Crisco (se puede usar mantequilla también).

Al no utilizar melaza, no queda el color rojizo típico de las galletas de jengíbre al que estamos acostumbrados pero saben estupendamente. También hará falta un poco más de harina porque el sirope es menos denso. La margarina hace que la masa sea algo más difícil de manejar por lo que recomiendo usar mantequilla si se puede (o Crisco). Sigo con excedente de Crisco en la despensa así que me voy a dar el capricho de prescindir de la margarina en esta ocasión.

 Ingredientes:

Ingredientes y sustitutos
  • harina 750 g
  • levadura 1 cucharada
  • jengibre molido 1 cucharada
  • nuez moscada 1 cucharadita
  • clavo molido 1 cucharadita
  • canela 1 cucharadita
  • margarina (o mantequilla o Crisco) 200g
  • sirópe de arce (o melaza o miel) 180 ml
  • azúcar moreno 220 g
  • agua 120 ml
  • 1 huevo
  • aroma de vainilla 1 cucharadita ( o dos, o tres, o ...)
Primero se mezcla la harina, levadura, gengibre, nuez moscada, clavo molido y la canela en un bol y después se tamiza. Como veréis en las fotos, se me olvidó añadir la canela. Afortunadamente me di cuenta antes de que fuera demasiado tarde.

Se puede añadir un poco más o menos de las especias según el gusto de cada uno. Según me dé, reduzco sobre todo la cantidad de clavo y de nuez moscada. No hay mucho más que decir sobre esto.


En cuanto a la melaza, se puede sustituir como ya he comentado, por sirope pero también por miel o corn syrup ( que sólo se encuentra en tiendas especializadas y es bastante caro aquí). La receta original lleva bastante más melaza (220 ml) de la que yo utilizo (180 ml). El sabor no varía demasiado pero sí es bastante más fácil de manejar. El único motivo por el que uso sirope en lugar de melaza es porque siempre se me olvida comprarla mientras que es raro que falte el sirope en casa.



Ahora se mezcla la margarina (o el crisco o la mantequilla), el huevo, el azúcar, el agua, el sirope y la vainilla en otro bol. Lo más cómodo es con una mezcladora de mano. Se bate hasta que se hayan mezclado bien todos los ingredientes.

Crisco










Empezamos a incorporar la mezcla de harina lentamente. Recomiendo utilizar la velocidad más baja y poca cantidad de harina, esperando a que se haya incorporado por completo antes de añadir más. Si no, se tardará tres veces más en limpiar la cocina que en preparar la masa.



Cuando esté todo bien mezcladito, preparamos la superficie de trabajo con harina. (a mí me gusta usar papel de hornear porque es más fácil y rápido de limpiar al acabar). La masa no debe estar pegajosa y debe estar razonablemente firme. Si hace falta, amasamos y añadimos más harina hasta que no se pegue.


Formamos una bola y la dividimos en tres. Envolvemos cada tercio en film y los metemos en la nevera. El motivo es que hay mucha masa y en tercios es más manejable. Además se congela muy bien por lo que podemos reservarla para otro día. Debe estar de 3 a 5 horas enfriándose pero es mejor que esté toda la noche.

Nos vamos a dormir.

Nos levantamos, hacemos nuestra vida y cuando se encuentra un momento, se terminan las galletas.

Ahora la masa debe estar bastante firme. La sacamos de la nevera y la dejamos reposar unos 5 minutos a temperatura ambiente. Mientras, preparamos la superficie de trabajo y el rodillo con un poco de harina.

He quedado muy gratamente sorprendida de lo manejable que ha quedado esta masa con Crisco. Apenas se ha pegado, ni al rodillo ni al papel. ¡Estoy muy contenta!

Rodillo con anillas para regular el grosor

Extendemos la masa con el rodillo. Debe quedar entre 5 y 6 mm de grosor. Yo, aquí, hago trampa. Hace tiempo compré unas anillas que se adaptan al rodillo para que quede igual de gruesa por todas partes. Se tarda menos y quedan más igualadas que si se hace a ojo. Una opción es apoyar los extremos del rodillo sobre unas guías. Es preferible que queden demasiado gruesas a que queden demasiado finas.


Ya estamos listos para cortar. Untamos los cortadores en harina y empezamos. Hay que tener en cuenta que esta masa crece y tiende a deformarse en el horno. Por ello debemos elegir formas sin mucho detalle ya que al crecer perderemos muchos detalles.

Trucos para que se deformen lo menos posible:

Yo corto las galletas directamente sobre el papel que voy a meter en el horno. Así se evita tener que manipularla una vez cortada. Cortamos,  mantenemos el cortador clavado en la masa y levantamos la masa de alrededor. Con formas muy simples no es necesario dejar el cortador clavado. En la foto podéis ver una variedad de cortadores. Más adelante dedicaré un post a este tema.


Antes de meter la bandeja en el horno la meto otra vez en la nevera, unos 5 minutos. Esto marca la diferencia entre unas figuras con formas perfectamente identificables o pegotes amorfos. Si han perdido firmeza por tardar mucho en cortarlas y tienen que estar 10 minutos o 15 o 20 en lugar de 5, pues que estén. Merece la pena esperar.


A estas alturas debemos tener el horno precalentado a 180º C, con calor por arriba y por abajo. Metemos la bandeja en el centro y esperamos entre 9 y 12 minutos. A partir del noveno minuto las vigilo. Yo suelo dejarlas unos 10.5 a 11 minutos porque me gustan blanditas. Si os gustan más "crujientes" deberán estar por lo menos 12.

Hay que dejarlas enfriar sobre la bandeja unos 2 minutos. Pasado este tiempo, se trasladan a la rejilla para que terminen de enfriarse. ¡Ojo! Si las trasladamos nada más sacarlas del horno, se deformarán. Si las dejamos terminar de enfriar en la bandeja en lugar de la rejilla, se pueden quedar duras o incluso quemarse.

Normalmente sólo utilizo un paquetito de los tres que salen cada vez pero hoy me apetecía hacer galletas más grandes y he gastado la mitad de la masa. La otra mitad la he congelado. Cuando vayamos a usarla hay que acordarse de meterla en la nevera la noche anterior.

Estas son las galletas ya horneadas. Sólo queda decorarlas. Como esto ha quedado un poco largo, dejo la explicación de la decoración para mañana (o pasado).

Enfriándose
Recién sacadas del horno