9.4.12

Tarta Estrella de la Muerte - Death Star Cake

Tarta Estrella de la Muerte - Death Star cake
¡Hola, hola, hola!

Hoy os traigo las dos primeras versiones de la tarta "Estación de Combate Orbital EM-1"o , informalmente, "Estrella de la Muerte". La primera, "el prototipo", fue para mi hijo Diego, que cumplió 7 años el 4 de abril. La segunda fue para Jano, un amigo bastante friki, que no sabemos cuántos años cumplió  el 5 de abril.

Una vez más se presentó la dificultad más común a la que me enfrento, falta de tiempo. Sólo tuve dos días para elaborar "el prototipo" ya que llegué el 29 de Río y celebrábamos el cumple el día 1. Además de estrenar mis moldes semiesféricos, estrenaba receta, que ya publicaré cuando la tenga dominada.

Era necesaria una receta nueva para evitar que se deformara la esfera por el peso. Siempre que pruebo una receta o técnica nueva aprendo mucho. En esta ocasión aprendí que más vale que sobre que no que falte (y que la gravedad es mala, pero eso luego). La masa no subió tanto como esperaba. No llegó a llenar los moldes hemisféricos y, por tanto, al juntar las dos mitades no quedaba una esfera. Intenté disimularlo añadiendo dos discos de fondant a modo de conductor de iones en la trinchera ecuatorial para suplir el volumen que faltaba pero creo que fue peor el remedio que la enfermedad. Os muestro el primer intento.

La tarta de Diego


 El primer fallo de diseño evidente es que la parabólica cóncava que contiene el objetivo superlaser, es decir, de donde sale el "rayo de la muerte", está demasiado alto. Eso fue un despiste. En estas fotos también se observa claramente que los hemisferios no son idénticos, el superior es más alto que el inferior.

Otros detalles a mejorar fueron las naves. No están a escala. La estrella de la muerte (de ahora en adelante EM-1) es, supuestamente, de un tamaño descomunal. Luke la confunde con una luna pequeña y en palabras de Wedge Antilles, "¡Mira el tamaño de esa cosa!" Hice los X-Wing con royal icing y, como ya sabéis, la manga pastelera no es mi amiga. Cada uno es de un tamaño y todos son demasiado grandes. Podría haber hecho los Tie, que son de fondant, más pequeños pero entonces quedaría rarísimo: mini-Ties y mega-X-Wings.

Se me despegaron la mayoría de las plaquitas al montar la mitad inferior sobre el bizcocho que hace de base, manchándolo todo de icing. En un primer momento pensé que no estaban suficientemente adheridas. Por eso no busqué otra solución que no fuera pegarlas mejor, y eso hice en la segunda tarta. En el segundo intento averigüé, demasiado tarde, que esos no eran ni el problema ni la solución. Pesa demasiado y se abomba. En la primera tarta se despegaron, en la segunda se rasgo ligeramente el fondant ya que las plaquitas estaban pegadas pero que muy bien pegadas.

Ahora me doy cuenta de que no me quedará otra que poner soportes internos, cosa que no he intentado nunca, que eviten que el peso del hemisferio superior aplaste el inferior. Claro, estas EM-1 están hechas de bizcocho y pasta de azúcar, no de acero quadanio. También he pensado que nivelaré ligeramente la cúpula de la base de forma que se reparta mejor el peso al tener una superficie plana donde apoyarse.

En estas fotos se ve dónde se manchó de icing la tarta. También se ven algunas rajas en el fondant que se produjeron al manipular el hemisferio superior para montarlo sobre el inferior.

Tampoco quedé contenta con el color. Me pareció que quedó demasiado oscura. Sí logré un color más acertado en el segundo intento.



tarta creada por Cakeadelic
Antes de que se me olvide, mis dos tartas están inspiradas en esta obra de arte espectacular hecha por Cakeadelic. Quedé impresionada la primera vez que la vi y he estado impaciente por crear algo similar desde entonces. La única pega que le encuentro es que me parece demasiado oscura. Estéticamente no hay duda de que es preciosa, sin embargo, no es fiel a la original, que era blanca, como la mayoría de las naves y arquitectura imperiales.

Esta tarta es perfecta, salvo por la elección de colores. Los que me conocéis sabéis que en contadísimas ocasiones, por no decir nunca, utilizo este adjetivo.

Bueno, ahora el segundo intento. Jano celebró su cumpleaños el sábado 7 por la noche. Pensaréis, -una semana entera para prepararla, ¡no te quejarás!- Pues no. Tuve una línea a Nueva York del 3 al 6 a la que me acompañaron mi hijo y mi marido. Llegué el 6 por la mañana agotada y con mil cosas que colocar o recoger o guardar o lavar.

Afortunadamente, siempre que se repite una tarta se tarda menos y se evitan errores que ya se han cometido y así pude recrearme en la decoración de esta segunda versión. Desafortunadamente, como ya he comentado antes, al no haber identificado correctamente la causa del despegado de las plaquitas en la primera versión (pensando que no estaban suficientemente adheridas y no que se despegaban porque se deformaba el hemisferio inferior por el peso que soportaba) no lo solucioné adecuadamente.

Además, cansadísima como estaba, no me di cuenta y la capa de fondant que cubre la semiesfera inferior la hice más gruesa que la de la superior. Os preguntaréis -¿y ese ojímetro del que tanto presumes?- Pues falló por estar con la batería en rojo. El sábado por la mañana, después de haber descansado algo y haber recargado parcialmente la batería (estaba en amarillo) me dio la sensación de que posiblemente era algo mayor el diámetro de una que la otra. Inexplicablemente no lo comprobé.

Estrella de la Muerte amorfa
Resumiendo, en esta tarta es aún más evidente la asimetría bilateral según el eje horizontal, es decir, está aún más amorfa que la anterior.

Pero hay más. Me disgusté tanto al ver que de ninguna manera iba a quedar una esfera y que no tenía remedio posible que coloqué la tira negra que hace de trinchera ecuatorial de cualquier manera. No fue intencionado. Después de todo el trabajo, esfuerzo e ilusión que puse en esta tarta quedé muy decepcionada al encontrarme con el producto final, una decoración muy elaborada y laboriosa sobre una masa informe.

Os dejo algunas fotos más de este segundo intento. Esperemos que a la tercera vaya la vencida.




















Estas tres fotos las tomé justo después de añadir la trinchera ecuatorial y en pleno disgusto. Blanca, la novia del cumpleañero y amiga desde que tengo uso de razón, no hizo más que darme ánimos e insistir en que estaba "estupenda". Yo no hacía más que pensar "sí, sí, ¡estupendísimamente amorfa!" Nada más verla, con los dos hemisferios separados y con la base sin montar me dijo que estaba fenomenal, increíble, alucinante. Ya la dije yo que no había que cantar victoria hasta que estuviese montada y transportada de una pieza. Al menos llegó a destino intacta.

El mismo cumpleañero fue quien pinto las rayas rojas típicas de los X-Wing.También fue a él a quien se le ocurrió emparejar los Tie en formación de ataque y quien insertó las naves. Estos detalles por supuesto se incluirán en la próxima versión de la tarta.
Parejas de Tie Fighters persiguiendo X-Wings rebeldes
En este caso es el rebelde el perseguidor.















Espero que tenga oportunidad de tripitir esta tarta en un futuro no muy lejano y con tiempo suficiente como para poder documentar todo el proceso y explicarlo aquí, en mi laboratorio particular. ( Sí, eso significa que cuando llegue el momento, habrá un post por lo menos tan largo como éste.) Confío en que a la tercera consiga crear la tarta que tengo ya pensada y repensada. A quien dude sólo puedo decir, en palabras de Lord Vader : "Su carencia de fe resulta molesta."

Más fotos aquí.

Saludos y que la fuerza os acompañe.